¿Qué te trajeron los Reyes?

Recuerdo que, cuando niña, siempre pedía cosas del tipo “niño”: carros a control remoto, la máscara de Octagón, un balón de futbol, una pista de carreras, 10 carritos Hot-Wheels, una pistola de agua, soldaditos de juguete,… lo más tipo “niña” que llegue a pedir creo que fue un oso de peluche y un micro-hornito. Muchos pensarán que era una desubicada con buenos indicios a volverme lesbiana. Seguro mis Reyes Magos lo pensaron también y por eso nunca me trajeron nada de eso. Lo cierto es que si tenía una muñeca en las manos, pasaría la tarde o sola o “jugando” con mi hermana, que por aquel entonces solo sabía dormir y ensuciar pañales. En cambio, si tenía una fila de carros, podría jugar con mis dos hermanos largas horas. Lo cierto es, que sin importar lo que pidiera, nunca recibía lo que quería.

Cuando fui más grande y aún gozaba del privilegio de merecer regalo el día de Reyes, comencé a pedir cosas más “normales”: el disco de fulano, el libro tal, una grabadora, aquel suéter que me encantó, los zapatos deportivos que me gustaron… y fue entonces que, recibía si bien no todo lo que pedía, si algo de todo lo enlistado.

Mis Reyes Magos eran así, del tipo de reyes que saben que, lo que deben regalarte no es precisamente lo que quieres, porque como buenos reyes no iban a ir por la vida siendo complacientes y descuidados. Son reyes y, al menos en mi caso, ellos siempre sabían que era mejor para sus súbditos. Muchos dirían que era un reinado del terror. Yo misma llegue a decir en voz alta y entre lágrimas: “¡Pinches Reyes Magos, no les voy a volver a escribir! ¡Total, me traen lo que quieren!” Y lo hice. Un día dejé de escribirles pidiendo cosas que yo sabía que no me traerían. Ahora les pedía que me trajeran lo que ellos quisieran, si es que podían hacerlo. En realidad era un reinado de sabiduría.

Más de una ocasión no hubo reyes en casa y eso también estuvo bien. Uno debía entender que, no por el hecho de ser reyes, significaba que fueran millonarios. Incluso el rey de Egipto, tuvo su temporada de vacas flacas. Así que no. No tuve todos los juguetes que quise, pero igualmente pase largos ratos de diversión con mis hermanos, que al final compartían sus juguetes conmigo. No me compraron todos los discos y casetes que les pedía, pero aprendí a grabar canciones desde la radio y pase también muchas horas divirtiéndome en eso. Incluso, cuando aprendí a tocar la guitarra, también pase horas grabándome para ver como de bien o de mal lo hacía. Todo lo que no me dieron de mi lista de regalos en realidad me dio regalos más importantes que no vi claramente en ese momento. Más importantes, más educativos, más formativos y más duraderos de lo que hubiera sido aquel saco de canicas.

Me llevo algo de tiempo, pero al final, reconocí que lo que hicieron por mí, no podría haber sido de otro modo o yo no sería quien soy ahora. Así que, de corazón: GRACIAS POR TODOS LOS REGALOS QUE NO ME DIERON.

¿Y tú? ¿Tenías todo lo que querías?

Anuncios

Autor: Rous

Cuando era niña alguna vez soñé con convertirme en una gran escritora y fotógrafa. Actualmente soy ingeniera civil pero sigo insistiendo en mi futuro humanista. Tengo muchas historias, pero todas pasan en mi cabeza. Ahora trato de dar el siguiente paso y comenzar a compartirlas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s