Promesas, promesas…

Este año fue el año en que me hice propósitos. Tenía el sincero propósito de escribir a diario. Ya fuera en este abandonado blog o en papel (continuando con la sinceridad, prefiero el papel, mil veces).

Cuando me di cuenta, ya estábamos terminando enero y cuando me hice tiempo para comenzar con la tarea ya estaba terminando febrero (nada de lo escrito en febrero es digno de ser visto, de verdad) y  cuando me reprendí a mi misma por ser tan decepcionante, estábamos por finalizar marzo. Lo que es igual a …. hoy… 28 de marzo.

Si bien he cumplido a medias mi promesa, no lo he hecho públicamente. Lo mas probable es que no estén para saberlo pero si he escrito. Nada que destaque, la verdad. He tenido un pésimo estado de animo desde que se inicio el año y de alguna forma, eso no me ha inspirado a escribir algo… aceptable, incluso para mi misma. Con esto no quiero decir que todo lo que escribo me gusta, porque he releído algunas cosas y … creo que son muy embarazosas.

También me prometí, desde que inicie con este blog y mucho antes cuando inicie con las redes sociales, que no desahogaría aquí mis penas y que no escribiría nada personal, como un diario intimo, pero al final, aquí estoy otra vez mintiéndome y escribiendo esta clase de entrada en donde me compadezco de mi y mi incompetencia.

Tal vez este sea un buen momento para detenerme y dejar de prometer cosas por un tiempo, pero ya sabemos cual será el resultado, así que simplemente voy a detenerme.

Esta entrada es para ofrecer una atenta y respetuosa disculpa a mis lectores, quienes aunque son pocos, tienen un lugar especial en mi corazón por leerme, por señalar que les gusta una entrada y por no hacerlo, también.  Trataré de hacerlo mejor y espero que sea pronto.

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Moustros detrás de la puerta

– Y, dígame – preguntó sin levantar la vista del regazo – ¿tiene ambiciones?

– ¿Ambiciones? – Sara hizo una pausa y caviló. Claro que tenía ambiciones ¿acaso no todo el mundo las tenía? ¿Qué clase de pregunta estúpida era esa? – Sí, si tengo ambiciones. Y muchas.

Arqueando una ceja y abriendo mucho los ojos, Federico levanto la vista por primera vez en toda la media hora que llevaban ahí. Con mirada incrédula y burlona, pregunto:

– Ah, ¿sí? Y… ¿cuáles son esas ambiciones suyas? Leer más “Moustros detrás de la puerta”

El obstáculo, entonces, será tu voluntad… o la falta de ella

Navegando por la red, encontré este mensaje que espero a más de uno le avive la llama de aquello que los viejos llaman vivir.

No esperes a que sea demasiado tarde. Cuando estaba en la universidad, tuve la fortuna de conocer a gente excepcional que se encargaba de recordarme que el momento es ahora y que no hay mejor momento que este.

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¿Qué te trajeron los Reyes?

Recuerdo que, cuando niña, siempre pedía cosas del tipo “niño”: carros a control remoto, la máscara de Octagón, un balón de futbol, una pista de carreras, 10 carritos Hot-Wheels, una pistola de agua, soldaditos de juguete,… lo más tipo “niña” que llegue a pedir creo que fue un oso de peluche y un micro-hornito. Muchos pensarán que era una desubicada con buenos indicios a volverme lesbiana. Seguro mis Reyes Magos lo pensaron también y por eso nunca me trajeron nada de eso. Lo cierto es que si tenía una muñeca en las manos, pasaría la tarde o sola o “jugando” con mi hermana, que por aquel entonces solo sabía dormir y ensuciar pañales. En cambio, si tenía una fila de carros, podría jugar con mis dos hermanos largas horas. Lo cierto es, que sin importar lo que pidiera, nunca recibía lo que quería. Leer más “¿Qué te trajeron los Reyes?”

¿Cómo son las cosas ahora?

Cuando creces y dejas de ser un infante/adolescente, te das cuenta sobre todas las cosas que creíste que nunca cambiarían y que ahora ya no son iguales ni por error. Por ejemplo: si vives en la oficina/universidad, puede ser que algo de esto te suene familiar.

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Mueres a los 25, y ¿luego?

Te entierran a los 70! Es una declaración que, de primera parece extraña, pero que si lo piensas bien y detenidamente, es demasiado real, tanto así que duele.

Los 25 es una edad importante, ya que el muy renombrado cuarto de siglo te da todas las oportunidades y deja miles de puertas abiertas; ya sea de cambiar, mejorar, tomar otros caminos, mejorar los hechos, comenzar a sembrar consciente de qué estas haciendo, etcétera y de igual manera, también te puede dar el portazo en la cara y hacerte olvidar todas esas esperanzas y anhelos que tenias cuando más joven (si, escribí: más joven). Leer más “Mueres a los 25, y ¿luego?”

Las reglas de los hombres

Hace poco encontré este interesante punto de vista y… lamento informarles que cierto. Si no les parece que lo sea, por favor alguien con pruebas desmientalo. Siempre escuchamos “las reglas”desde el punto de vista femenino. Aquí van “las reglas”desde el punto de vista masculino. Leer más “Las reglas de los hombres”