Yucatán y ya!

Comenzó con un pequeño carromato rojo parado justo en la esquina de la Cerrada Francisco I. Madero y la calle 20 de Noviembre en San Baltazar Campeche, a espaldas del Instituto Carlos Pereyra, en la ciudad de Puebla. Desde que anunciaron con una lona amarilla pegada en la pared sobre la próxima apertura del negocio, todos los que trabajamos por la zona estuvimos expectantes, porque los lugares decentes para comer por la zona son escasos, por no decir que rayan la cifra de cero.

Yucatán y ya! Comenzó el 12 de enero del 2017, al principio sin un nombre para el nuevo negocio. El establecimiento fue nombrado al final por opinión de un cliente y por decisión de los dueños. Personas muy lindas que te tratan como si fueras de la familia. Es casi seguro que el éxito del lugar venga acompañado por la buena actitud de los dueños quienes siempre tienen una palabra amable para todos sus comensales.

Al inicio vendían tacos y tortas de cochinita pibil. Olía bien, pero el sabor era delicioso. Puedo presumir que mi madre cocina de gloria, pero ni a ella le queda tan rico este guiso. La carne es suave, se deshace en la boca cuando la pruebas. No tiene ese sabor cargado, tan característico, de vinagre y achiote que tienen la mayoría de los intentos de cochinita que he comido. Esta, tiene el balance perfecto.

Las salsas, son todas de habanero, acompañadas de sabores varios, que van desde la salsa de habanero asado, la normal, hasta la que tiene fresa, pepino, jamaica, kiwi e incluso mango. Debo aclarar que yo soy mala comiendo picante, pero los expertos me informan que todas son riquísimas y que conservan el sabor de la fruta que acompaña al chile. El lema del lugar es “El habanero cura a la gente” y está comprobado por su servidora.

El menú ha tenido varios cambios pero todos han sido para bien. Recientemente han remodelado el negocio para que no sea un simple carromato, y agregado a la carta el lechón, grandiosamente realizado y presentado en la misma modalidad que la cochinita. Hay caldo de lechón y decir que es delicioso es quedarme corta. Actualmente han introducido tortillas hechas a mano, que sinceramente le da un mejor toque a todo lo que se come y por las mañanas se sirven huevos motuleños.

Este establecimiento tiene servicio de lunes a sábado de 11:00 a 18:00 horas. Los domingos solo venden sobre pedido. Hay para comer en el lugar, para llevar, por encargo, aceptan reservaciones y para todo eso siempre habrá una sonrisa para la clientela.

Mi recomendación: la pechuga al pibil,… los tacos,… la gringa,… los flotantes,… ¡todo lo del menú!  No hay pierde.

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