2) Llegaste a nuestras vidas en una caja.

Los últimos dos años había tenido a su hija mayor pidiendo un perro. Él siempre se zafaba del asunto con audacia: ¿Cómo van tus calificaciones? ¿Ayudas a tu madre en casa? ¿Crees que te lo mereces? Su hija naturalmente no tenía las mejores calificaciones del mundo desde que la habían cambiado de escuela pero tampoco eran las peores, ciertamente no ayudaba mucho en casa y en cuanto a si se lo merecía… era justo decir que sí. Después de todo, nunca se metía en problemas. Leer más “2) Llegaste a nuestras vidas en una caja.”

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