4) En la madrugada del siguiente día .

Punzadas agonizantes en el cuerpo. Un sonido sordo, que le taladraba el cerebro, no se detenía. La sensación de haberse perdido de algo era abrumadora. Trataba de abrir los ojos, pero no sabía si lo estaba haciendo mal o simplemente había quedado ciego. ¿Por qué estaba el suelo tan cálido? ¿A caso era su cama? No, no era tan suave para ser su cama, pero sentía unas ganas inmensas de dormir ahí mismo. Leer más “4) En la madrugada del siguiente día .”

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